Sobre la reforma de la Carretera Vieja de Ávila - Por Jaime Espinar

Habiendo ocurrido en mitad del periodo estival, es posible que a más de uno se le haya pasado por alto y no se haya enterado de lo sucedido el pasado mes de agosto en el Pleno del Ayuntamiento de El Espinar, celebrado el 2 de agosto de 2021. Me refiero a que se aprobó, con los votos del Partido Socialista, IU y VOX, una moción sobre las obras proyectadas en la “Carretera Vieja de Ávila”: «para instar a la Junta de Castilla y León a que mejore la seguridad en la carretera SG-500”. De acuerdo con lo publicado el día 5 de agosto en El Adelantado de Segovia, esa propuesta de mejora de la carretera incluiría: «acometer las obras ya aprobadas y realizadas en el tramo que pertenece a Ávila (AV-500), e incluir radares de tramo, pasos de fauna, limitaciones de velocidad, así como dotar de cobertura de telefonía móvil a toda la carretera Y ello, porque en palabras del PSOE, constituye «un “claro agravio” que en la provincia de Ávila que se haya realizado la obra de mejora, cumpliendo con el Plan de Carreteras 2008-2020, y en el tramo segoviano no se haya hecho todavía ninguna intervención.»



Debo reconocer que cuando leí la noticia me quedé atónito. Primero, porque la moción fue presentada por el PSOE y fue secundada por IU. Y, en segundo lugar, porque tratándose de una iniciativa que no iba ninguna parte, puesto que la competencia sobre esa carretera no corresponde al Ayuntamiento de El Espinar, sin embargo, desde un punto de vista político constituía una reclamación dirigida a la Junta de Castilla y León para que se reforme el tramo segoviano de la “Carretera Vieja de Ávila”. Es decir, los dos grupos políticos de izquierdas que se supone forman la actual oposición, exigieron al gobierno autonómico con el habitualmente confrontan que acometa sin demora unas obras que la propia Junta está promoviendo y que es la primera interesada en llevar a cabo. Si eso no es contradictorio no sé cómo calificarlo.

Dejando a un lado el evidente “tufo” electoralista de la moción, lo acontecido pone a mi juicio de manifiesto un desconocimiento mayúsculo por parte de esos ediles municipales sobre los entresijos de ese asunto y el valor que tiene Campo Azálvaro. Esto último, por cierto, especialmente reprochable al grupo de IU, que siempre presume de ser el más sensible a las cuestiones medioambientales. ¡Menudo esperpento la ocurrencia de dotar de telefonía móvil a la carretera!

Este es el motivo que me ha decidido a escribir este comentario, en el que pretendo informar sobre varios errores, algunas falacias y muchas incongruencias de nuestros representantes públicos cuando se habla de las obras de la carretera AV-500/SG-500; y que poco ayudan a que los ciudadanos puedan conocer el verdadero alcance y las consecuencias perversas de ese proyecto.

1.- El proyecto. 

Para el que no la conozca he de decir que la carretera de la que estamos hablando conocida en Ávila como “Carretera de El Espinar” y en El Espinar como “La carretera vieja de Ávila” tiene un trazado total de 42 kmi y conecta dicha población segoviana con la capital abulense atravesando Campo Azálvaro. Éste es un paraje despoblado, ya que entre El Espinar y la siguiente localidad Urraca-Miguelii– hay nada menos que veintinueve kilómetros durante los cuales solo encontramos siete caseríos, varios de ellos abandonados y solo unos pocos habitados permanentemente. Se trata, por tanto, de una carretera que tradicionalmente ha servido para uso exclusivo de los ganaderos de la zona y para el acceso a sus propiedades.


Conviene recordar que, precisamente por su deshumanización, Campo Azálvaro es uno de los paisajes rurales más singulares de la Comunidad Autónoma de Castilla y León y una zona natural de reconocido valor medioambiental; siendo el hábitat de joyas faunísticas como el Águila Imperial Ibérica, la Cigüeña Negra, el Águila Real, el Milano Real y el Buitre Negro, entre otras; por lo que tiene declaradas distintas figuras legales de protección medioambiental: ZEC, ZEPA, Área Crítica y Área de Importancia.


Pues bien, afectando gravemente a ese enclave natural, la Consejería de Fomento está tramitando la aprobación de las obras en la “Carretera Vieja de Ávila” como si fueran cuatro actuaciones independientes, cuando, en realidad, se trata de fases o partes de un mismo proyecto, que implica la remodelación total de la carretera AV-500/SG-500:


-  Fase 0: conservación del tramo Ávila-Urraca-Miguel, de 12 km. Estaría actualmente en licitación y las obras empezarían en 2021.iii

-   Fase I: modernización de la AV-500 del tramo comprendido entre Urraca-Miguel y el límite con la provincia de Segovia de 8,3 km. Obra finalizada e inaugurada el pasado 16- 11-2020.

-   Fase II: modernización de la SG-500, tramo comprendido entre el límite provincial de Ávila con Segovia y El Espinar, de 19,6 km, actualmente pendiente de evaluación de impacto ambiental.

-  Fase III: variante de nueva construcción en El Espinar, para conectar la SG-500 con la N- VI y la AP-6, en El Espinar. Todavía no hay proyecto, pero tendría entre 2 y 4 km de longitud, según la opción que finalmente elijan.iv


Hay que señalar que el Plan Regional Sectorial de Carreteras 2008-2020v, documento que debe orientar la actuación de la Consejería de Fomento en esta materia, contempla entre las «Actuaciones programadas»vi tres proyectos que afectan a la carretera SG-500/AV-500: 


    Refuerzo del tramo de la AV-500, Ávila - Urraca Miguel, de 12 km., dentro del Programa de conservación.

  Mejora del tramo de la AV-500, Urraca Miguel - L.P. Segovia, de 10,5 km., dentro del Programa de modernización; y

   Mejora del tramo de la SG-500, N-VI-L.P. Ávila por El Espinar, de 15 km., también dentro del Programa de modernización. 

Sin embargo, el proyecto de variante de la SG-500-NVI/AP6, en El Espinar, cuyo Documento Inicial de Proyecto fue conocido en diciembre de 2017, no aparece en el referido Plan de Carreteras.

Centrándonos en las obras programadas en ese Plan, la “mejora” de una carretera está señalada para carreteras con una sección transversal insuficiente y es una actuación prevista para la Red Complementaria Localvii, en la que están incluidas tanto la AV-500 como la SG-500. El objetivo del Plan Regional de Carreteras es que ninguna carretera tenga una anchura de calzada menor de 6,00 m., «salvo aquellos tramos que discurran por espacios naturales de elevado interés medioambiental o acusada fragilidad, y que, por su escaso tráfico, no se considere conveniente su ensanche». De acuerdo con el Plan: «Las actuaciones de mejora, por tanto, no deberán incluir modificaciones del trazado de la carretera; excepcionalmente los proyectos podrán introducir pequeñas variantes de trazado en planta, con el carácter de mejora local.»viii.

Esta característica distingue a la “mejora” del “acondicionamiento” de la carretera, que es otra de   las   actuaciones   previstas   en   el   Plan   dentro   de   las   obras   de   modernización.    El “acondicionamiento” está indicado para carreteras de la Red Complementaria Preferente o Básica que presenten deficiencias en cuanto al trazado en planta o alzado de una parte importante de su longitud. Por tanto, implica alterar el trazado de la vía, con modificación de curvas en planta (eliminación o corrección de curvas) y modificación del perfil longitudinal (eliminación o corrección de cambios de rasantes o badenes).

En definitiva, si atendemos a la planificación autonómica de las obras en las carreteras de Castilla y León, la única actuación en la carretera AV-500/SG-500 debería consistir en ensanchar la vía, pasando de los 5 m. actuales a 6 m. de anchura mínima establecida en el Plan y, de forma excepcional, se podría modificar alguna curva, como pequeña variante de trazado en planta de carácter local. Sin embargo, no podrían corregirse cambios de rasante (alterar el tramo en alzado de la carretera) ni hacer una revisión generalizada de curvas, ya que eso implicaría modificar el trazado de la carretera, lo cual no está permitido para las actuaciones de “mejora”.


2.- La verdadera finalidad de la obra.

 El primer error que se comete al hablar de la obra que se quiere ejecutar en la “Carretera de Campo Azálvaro” radica en no entender cuál es la verdadera la finalidad del proyecto. 

La obra que se pretende llevar a cabo no consiste en simples arreglos de la carretera para aumentar la seguridad de quienes la transitan –como dicen algunos ingenuos: poniendo la seguridad de personas y fauna por delante”–, sino que el verdadero objetivo de la Consejería de Fomento es transformar la carretera actual en una “vía rápida” que conecte la ciudad de Ávila con la autopista AP-6 y con carretera N-VI, para reducir el tiempo del trayecto Ávila- Madrid y, al mismo tiempo, evitar el peaje que actualmente existe en la AP-51. Lo que realmente se persigue es dotar a una pequeña carretera local, que antaño era de uso exclusivamente ganadero, de las características de una carretera de alta capacidad; lo cual conlleva, inevitablemente, una importante transformación del territorio afectado.


Esa pretensión de que la “Carretera Vieja de Ávila” sea un vía rápida fue expresada con toda claridad en 2014 por el representante de la Confederación Abulense de Empresarios (en adelante “CONFAE”) con estas palabras: «la eliminación del peaje de las autopistas es un batalla perdida, por lo que para ser más competitivos debemos buscar alternativas de comunicación con Madrid y entendemos que la solución más barata sería unir la autovía de Salamanca con la carretera de El Espinar, que debe adecuarse, y justo antes de llegar a la localidad segoviana establecer una conexión que permita o bien entrar en la autopista AP-6 o bien subir el puerto de los Leones para no pagar el túnel de Guadarrama». «Queremos que la AV-500 se haga transitable y segura de manera urgente para mantener una buena conexión con Madrid y que se pueda circular por ella a 100 kilómetros por hora», para «estar en doce minutos en San Rafael».ix


La reclamación de la CONFAE fue acogida sin matizaciones por el Consejero de Fomento, Sr. Suárez-Quiñones, asumiendo el compromiso político de transformar la carretera AV-500/SG- 500 en una alternativa a la actual conexión por autopista con Madrid.x Inicialmente y ante las protestas de algunos ecologistas y vecinos de El Espinar, el Consejero de Fomento trató de minimizar el alcance de la obra, afirmando que: «no se va a modificar el trazado», únicamente se añadirán 0,5 metros de pavimento en cada carril de circulación y un arcén de 0,5 metros a cada lado»xi. Sin embargo, los hechos han demostrado que eso fue una burda mentira y que el verdadero objetivo de la obra va mucho más lejos.


Así, con motivo de una pregunta parlamentaria formulada en las Cortes de Castilla y León en mayo de 2015, la propia Consejería de Fomento reconoció que en la obra del tramo “Urraca- Miguel-L.P. Segovia” iban a realizar «… 11 variantes en alzado que afectan a 1960 m....»xii. Y en noviembre de 2020, coincidiendo con la inauguración de la obra en dicho tramo, la misma Consejería confesó que, además de ensanchar hasta 6-7 metros la carretera, habían eliminado cambios de rasante, para lo cual «… ha sido necesario proceder a unos desmontes de hasta 35.000 metros cúbicos de tierra »xiii. 


Esto confirma que, al menos en lo que respecta a la obra acometida en la AV-500, no se ha respetado Plan Regional Sectorial de Carreteras 2008-2020. La Consejería de Fomento se ha “pasado por el arco del triunfo” su propia planificación de carreteras, ya que tendría que haberse limitado a ensanchar la vía, sin corregir los cambios de rasante. Es decir, la obra ya ejecutada no ha consistido en una simple “mejora” de la carretera, sino que se ha perpetrado un “acondicionamiento” en toda regla, modificando sustancialmente el trazado original, de modo que no solo discurra horizontalmente en línea recta (trazado en planta), sino que también sea perpendicularmente recta (trazado en alzado). 

Queda por ver qué va a suceder con el tramo de la SG-500, puesto que la información que la Junta ha dado hasta ahora es muy escasa, manteniendo un secreto casi absoluto sobre el proyecto. Pero mucho me temo que va a ocurrir lo mismo que con el tramo abulense, con la agravante de que en el tramo segoviano el espacio afectado es mucho mayor y es donde se concentra el mayor número cambios de rasante y curvas, que serían eliminados mediante un “acondicionamiento” camuflado como “mejora”, como se ha hecho en la AV-500. 

Evidentemente, eso supondría realizar una obra de mucho mayor calado y con mayor coste de lo que estaba previsto en el Plan de Carreteras, y también llevar a cabo una transformación más acusada del medio físico, lo que tiene especial gravedad por cuanto que afecta a un espacio de interés natural, como Campo Azálvaro. Esto supondría, a su vez, otra contravención del Plan Pan de Carreteras, puesto que uno de los objetivos básicos del Plan es: «la Protección de la calidad ambiental de los espacios de interés natural afectados por las propuestas de actuación, con especial atención a aquellas zonas más sensibles, tales como Parques Regionales y/o espacios protegidos y/o catalogados. El objetivo es colaborar con la protección del medio ambiente, manteniendo un nivel funcional adecuado de las carreteras, minimizando el impacto sobre el medio físico».xiv 

En definitiva, el objetivo perseguido con esta obra es hacer una “nueva carretera” sobre la que ya existe. Y todo ello para contentar los intereses del “looby” empresarial abulense.

 

3.- La falsa escusa de la seguridad de la carretera. 

La Consejería de Fomento de la Junta de Castilla y León ha justificado las obras en la carretera A-500/SG-500 con el argumento de que son necesarias para: «garantizar unas condiciones de movilidad modernas, razonables y absolutamente seguras»xv. Sin embargo, dichos argumentos son contradictorios entre sí, como a continuación se va a explicar. 

Es un hecho incuestionable que el número de vehículos que circula por la “Carretera Vieja de Ávila” ha aumentado en los últimos años –aunque dicho aumento también ha ocurrido en otras carreterasxvi y también es cierto que la actual carretera ha sido uno de los puntos negros” de la red viaria de Castilla y León detectados por la Dirección General de Tráficoxvii. Sin embargo, no tiene mucho sentido preocuparse por la seguridad de los usuarios de esa vía y, al mismo tiempo, fomentar que sea utilizada como una alternativa a la autopista de peaje AP-51, lo cual provocará que circulen más conductores y que lo hagan a más velocidad, lo cual conlleva un mayor riesgo de accidentes.

La “Carretera Vieja de Ávila” resulta peligrosa simplemente por sus características físicas. Aunque su trazado actual es bastante recto en planta, en alzado se adapta al terreno, alternándose los cambios de rasante cóncavos y convexos, por lo que también es conocida como “la carretera de los toboganes”. Evidentemente, esa característica de la carretera reduce la visibilidad del conductor, a lo que se suma su estrechez, todo lo cual supone un peligro si se circula rápido. Ahora bien, si la circulación se realiza de forma adecuada (entre 60-70 km. de velocidad media máxima) y se respeta la señalización vial, no debería de constituir un problema de seguridad con el actual índice de usuarios.

Por el contrario, lo que resulta disparatado desde el punto de vista de la seguridad vial es propiciar que aumente la intensidad del tráfico, proponiendo actuaciones como la variante de la SG-500 en El Espinar, que por mucho que se ensanche y adecúe la carretera eliminando curvas y cambios de rasante hará que gran parte del tráfico de la AP-6, tramo San Rafal- Villacastín, se desvíe por la SG-500, incrementando exponencialmente el número de vehículos. Si a eso añadimos que las obras proyectadas van a generar una falsa percepción de seguridad en los conductores, el resultado es que se circulará más deprisa, para conseguir los «doce minutos» de trayecto hasta San Rafael demandado por la CONFAE (que equivaldría a circular a una velocidad de más de 200 km/h)xviii. Es decir, se va a crear el “coctel perfecto” para que haya accidentes: coches + velocidad, lo que provocará que la carretera sea mucho más peligrosa de lo que es actualmente. 

Hay tener en cuenta que el tramo segoviano de la carretera (SG-500) sigue siendo usado por numerosos ganaderos de El Espinar, Las Navas de San Antonio y Villacastín, por lo que el acceso tanto a fincas particulares como comunales es constante y también son frecuentes los desplazamientos de ganado que afectan a esa vía. Así mismo, la “Carretera Vieja de Ávila” es muy frecuentada por cicloturistas y ciclistas deportivos, que acuden allí precisamente por su, hasta ahora, reducido tránsito de automóviles. Por ello, transformar la carretera en una vía rápida de alta ocupación es absolutamente incompatible con las prácticas ganaderas y los usos deportivos y de ocio que actualmente tiene la “Carretera de Campo Azálvaro”, y todo ello sin contar los numerosos problemas medioambientales que provocará: atropellos de fauna; efecto barrera; contaminación acústica y química; perdida de paisaje, etc. 

En definitiva y como es habitual en los políticos que tenemos la desgracia de sufrir, en vez de solucionar un problema van a generar uno mayor.

4.- La gran falacia de la alternativa a la auto pista de peaje” . 

Respecto a las condiciones de movilidad, que según la Consejería de Fomento justificaría las obras de la carretera, hoy día el acceso por carretera a la ciudad de Ávila no tiene ningún problema, ni de tráfico ni de seguridad vial. 

De acuerdo con el Plan Regional Sectorial de Carreteras 2008-2020, los tiempos medios de conexión entre Ávila y las poblaciones más importantes de la Comunidad Autónoma de Castilla y León (accesibilidad media por municipios) no difiere mucho de los de Segovia, Salamanca o León y es mejor que la Soria. Y en cuanto a la posibilidad de conexión con Madrid y el coste del viaje, actualmente existen tres ejes viales y ocho rutas diferentes para elegir:



Como se puede comprobar, hay cuatro posibles rutas que conectan Ávila con Madrid que no requieren el pago de ningún peaje. Considerando solamente los dos trayectos más cortos en distancia y tiempo estimado (trayecto Madrid-San Rafael-Villacastín-Ávila y trayecto Madrid- San Rafael-El Espinar-Ávila), resulta muy poco significativa la diferencia de kilómetros y tiempo entre coger la AV-500/SG-500 desde El Espinar o ir hasta Villacastín por la N-VI y tomar la N- 110: entre 3-5 kilómetros/2-5 minutos. 


Por ello, es una gran falacia afirmar que las obras proyectadas en la AV-500/SG-500 sean necesarias para que esa carretera pueda servir de alternativa para evitar el peaje de las autopistas en el trayecto Ávila-Madrid –argumento sostenido por la CONFAE–, puesto que el uso de la carretera AV-500/SG-500 no supone un ahorro importante de kilómetros y tiempo frente a otras rutas alternativas en las que no se exige pagar peaje, como ocurre con la N-VI y la N-110.

Sobre esta cuestión hay una falsa percepción en parte de la población (percepción posiblemente fomentada) de que se acorta mucho el trayecto Ávila-Madrid si se coge la “Carretera de Campo Azálvaro”. Sin embargo, lo cierto es que un ahorro de tres minutos y otros tantos kilómetros en un trayecto total de más de cien kilómetros y más una hora de duración no parece que sea un gran aliciente y, desde luego, es falso afirmar que esa carretera sea la única alternativa posible para evitar pagar peajes en los viajes entre Madrid-Ávila. 

Es más, tengo la impresión de que la motivación fundamental que anima a muchos conductores a coger esa carretera es simplemente eludir los radares de la Dirección General de Tráfico en las travesías de la N-110 y N-VI (especialmente en las travesías de Las Navas de San Antonio y Villacastín). Algunos conductores deben pensar que si van a “pisar el acelerador” mejor que hacerlo en una carretera despoblada donde la impunidad de la conducta infractora parece asegurada. Por ello, si de verdad se quisiera reducir la siniestralidad de esta vía, sería una medida más racional, más fácil y mucho más barata la instalación de radares señalizados de tramo, al comienzo y al final de la carretera AV-500/SG-500 y en ambos sentidos de circulación, para disuadir de circular a una velocidad inapropiada. 

En definitiva, ninguno de los argumentos que se han dado para intentar justificar la necesidad de transformar la “Carretera Vieja de Ávila” en una vía rápida, alternativa a las autopistas de peaje, es cierto, ya que existen actualmente varias posibilidades de viajar de forma rápida y segura por carretera de Ávila a Madrid y viceversa sin necesidad de pagar ningún peaje.

4.- El objetivo es Campo Azálvaro. 

Es una afirmación repetida por muchos que las carreteras son una pieza clave en el desarrollo económico y social en el territorio de cualquier país, y que la mejora de la accesibilidad afecta al crecimiento de los sectores productivos y en consecuencia del empleo, trayendo consigo un futuro económico positivo para la región afectada.

 

Como no es el momento de discutir sobre ese postulado ni de examinar si en todos los casos es cierto, voy a aceptar que la reforma de la carretera AV-500/SG-500 podría favorecer económicamente a El Espinar. Ahora bien, creo que no admite discusión que toda obra de infraestructura vial tiene un coste económico, produce daños en el medioambiente y puede ocasionar consecuencias sociales negativas. La cuestión a dilucidar es si el beneficio que dicha obra pudiera proporcionar compensa los costes económicos, medioambientales y sociales que tendrá y si, en definitiva, está justificado llevar a cabo esa infraestructura. 


Empezando por el aspecto económico, en el cuadro subsiguiente se recoge lo que las autoridades de Fomento han dicho sobre el coste de la obra. Hay que señalar que coste no se corresponde con el presupuesto previsto en el Plan Regional Sectorial de Carreteras 2008- 2020, porque, como ya se ha explicado, dicho Plan ha sido obviado por la Administración Regional en las actuaciones que ya se han ejecutado. Reproduzco en primer lugar lo que recoge el Plan y en negrita y sombreado lo publicado en internet:

En una primera aproximación podemos comprobar que el coste de la obra en el tramo de la SG-500 difiere enormemente con lo previsto en el Plan de Carreteras, lo cual nos indica que, como nos tememos, la obra proyectada en la “Carretera de Campo Azálvaro” no va a ser la mejora” planificada, sino un “acondicionamiento” encubierto que modificará el trazado actual de la vía. Pero lo que quiero destacar aquí es el enorme coste económico que tendría dicha obra en su conjunto, al que habría que sumar el coste de la variante de nueva construcción en El Espinar.xx

Considerando la situación económica actual con un gasto público desbocado y una deuda pública por encima del 120 % del PIBy unas necesidades sociales y económicas apremiantes como consecuencia de la pandemia de COVID-19, ¿tiene algún sentido que la Junta de Castilla y León se gaste más de 12 millones de euros en la obra de la AV-500/SG-500? ¿De verdad está justificado hacer ese gasto? ¿No existe mejor destino para ese dinero? (familias sin recurso, ciudadanos sin empleo, autónomos endeudados, necesidades sanitarias o, por qué no, otras carreteras de núcleos verdaderamente aislados). 

Incluso aceptando dialécticamente que haya una “imperiosa necesidad” de proporcionar a los abulenses una alternativa a los peajes de las autopistas, ¿no sería más razonable gastar ese presupuesto en eliminar las travesías de la N-VI?, construyendo variantes en San Rafael, Las Navas de San Antonio y Villacastín. Esa actuación, además de favorecer a los abulenses, beneficiaría a todos los conductores que utilicen el eje de comunicación con noroeste de España: León, Salamanca y Zamora, también a Valladolid y Palencia, sin olvidar a las comunidades autónomas de Galicia y Asturias. Seguro que alguno pensará que esto último no es posible porque las obras en la N-VI no son competencia de la Junta de Castilla y León sino del Gobierno de España; pero esa circunstancia es una evidencia más de lo absurdo de nuestro “Estado autonómico”, en el que un pequeño looby local es capaz de determinar que el dinero de todos se destine en beneficio de unos pocos en detrimento del conjunto de la sociedad. 

Como dije al principio de este artículo, la reforma de la “Carretera Vieja de Ávila” parecer que solo satisface a los intereses que defiende la CONFAE; pero esos intereses poco tienen que ver con la legítima aspiración de los empresarios abulenses y de los ciudadanos de Ávila en general a disponer de buenas comunicaciones por carretera, que no les suponga el intolerable coste económico que actualmente deben soportar como consecuencia de los peajes de las autopistas.

Si se repasan los antecedentes históricos recientes y se comprueba cómo se gestó la autopista AP-51, se observará que, en 1993, bajo el Gobierno socialista de Felipe González, estaba prevista la construcción de una autovía (gratuita) que conectaba la ciudad de Ávila con la N-VI por Villacastínxxi, mediante un nuevo trazado paralelo a la N-110. Sin embargo, tras llegar el PP al poder con el Gobierno de José María Aznar, en 1997 se desechó dicho proyecto y en vez de mediante una autovía (gratuita) se impuso que la conexión entre Ávila y la AP-6 se hiciera por la actual autopista AP-51 (de peaje). 

Las vicisitudes de la aprobación del proyecto de las autopistas de peaje AP-51 y AP-61 y su relación con la prórroga de la concesión de la AP-6 darían para escribir un libroxxii, por lo que no viene al caso extendernos en ello; pero es necesario subrayar que en aquel entonces la CONFAE apoyó con entusiasmo el cambio de autovía gratuita por autopista de peaje con tal de que el trazado de la futura autopista discurriera por Campo Álvaro, conectando Ávila con la AP-6 por El Espinar. 

Reproduzco a continuación una carta remitida por la CONFAE en 1999 al Ministerio de Fomento:


Considerando los términos de ese escrito dirigido al Ministerio de Fomento,  resulta bochornoso que veintidós años después la misma asociación tenga la desfachatez de reivindicar la transformación de la AV-500/SG-500 en una vía rápida, con el argumento de que Ávila necesita imperiosamente una alternativa al peaje, cuando fue precisamente su apoyo explícito, junto con el otras instituciones, lo que contribuyó a que la autopista de peaje no tuviera apenas oposición por parte de la población, haciendo posible que actualmente la ciudad de Ávila tenga que pagar el peaje de la AP-51xxiii. Y no sirve de excusa decir que “era eso o nada”, puesto que en la misma época se construyó una autovía entre Burgos y León totalmente gratuita.


Pero lo más lamentable de todo es comprobar como la historia se repite y que la siguiente generación comete los mismos errores del pasado: en vez de exigir la retirada de los peajes o, al menos, que desaparezcan las travesías que lastran la movilidad por la N-VI, nuevamente muchos ciudadanos han sido embaucados para apoyar un proyecto de carretera que no satisface al interés general. 

Por todo lo dicho, creo que el lector que haya llegado hasta aquí coincidirá conmigo en que no resulta descabellado preguntarse si de verdad el interés en dicha obra es la mejora de la comunicación por carretera de la ciudad de Ávila o si, por el contrario, subyace otro interés no confesado, que no sería la carretera sino Campo Azálvaro. En ese caso, el peaje de las autopistas y la seguridad de la vía sería un mero pretexto, un subterfugio para encubrir el verdadero objetivo: que exista un fácil acceso a un territorio casi virgen que tiene un indudable valor paisajístico y medioambiental, y que desde hace tiempo sufre numerosas amenazas (urbanizaciones, vertederos, gaseoducto, parques eólicos, plantas solares, entre otras).

Si se cumplen los peores pronósticos y se transforma la Carretera de Campo Azálvaro en la vía rápida que se reclama desde Ávila, se va a dañar irremisiblemente uno de los espacios naturales más valiosos de Castilla y León, se provocará que aumente el número de accidentes y se pondrá en serio peligro la actividad de numerosos ganaderos y deportistas que actualmente utilizan esa carretera.

Confiemos en que nuestros “queridos” políticos locales despierten y de una vez se enteren de qué va todo esto. Aunque creo que algunos ya están sobradamente enterados.

  

Fdo.: Jaime Espinar.


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i Calculado con Google Maps, contando desde la N-VI a la entrada a El Espinar hasta la urbanización de Las Hervencias, en Ávila.

Ii Pedanía de la ciudad de Ávila, situada a 12 km de esa capital, de 53 hab. (INE 2012)

Iii Este tramo ya fue mejorado hace 20 años, cuando se hizo el vertedero provincial de desechos de Urraca-Miguel, ensanchándose la vía hasta los 7 metros que actualmente tiene ese tramo.

Iv La redacción del estudio informativo fue adjudicada en 2016 y en 2017 se hizo el trámite de consultas medioambientales.

V Aprobado por el Decreto 24/2009, de 26 de marzo, todavía vigente.

Vi Anejo 2. Actuaciones programadas, pág. 147

Vii Según el Plan, «Esta red tiene una longitud aproximada de 4.400 km y sirve generalmente a pequeños núcleos de población; su modernización, al permitir una mejor comunicación con los núcleos de cabecera de zona, y así acceder a los servicios sanitarios, de educación, de cultura, etc., se convierte en un elemento esencial para fijación de la población en estos pequeños núcleos rurales». 

Viii Apartado 6.1.1., pág. 51, del Plan Regional Sectorial de Carreteras 2008-2020.

ix Diario de Ávila 12-12-2014. 

x Diario de Ávila 20-10-2015. 

Xi El Norte de Castilla 6-3-2017.

Xii Respuesta de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente a la pregunta escrita núm. 0905352, formulada por el Procurador Sr. Sarrón Andaluz, 15-5-2017.

Xiii La Razón 16-11-2020 y Comunicación de la JCyL 16-11-2020.

Xiv Apartado 3.1., pág. 23, del Plan Regional Sectorial de Carreteras 2008-2020.

Xv El Norte de Castilla 6-3-2017.

Xvi Apartado 4.2.2., pág. 32, del Plan Regional Sectorial de Carreteras 2008-2020.

Xvii Página web de la DGT (los últimos datos publicados son de 2014).

Xviii Ver el artículo SG-500 y AV-500, una trampa mortal publicado en el diario Adelantado de Segovia el 16 de noviembre de 2020.

Xix Comunicación de la JCyL 16-11-2020.

Xx Como se ha dicho esa variante pretende conectar la SG-500 con la N-VI y la AP-6 y, aunque todavía no hay proyecto concreto ni presupuesto, considerando que las distintas opciones que se barajan oscilan entre 2 y 4 km de longitud, podemos aventurar que el coste de esa actuación sería de entre 1 y 2 millones de euros, con lo que el coste total del conjunto de actuaciones sobre la de la “Carretera Vieja de Ávila” podría ascender a unos 13-14 millones de euros.

Xxi Estudio informativo de autovía Ávila-N-VI, carretera N-110, Soria Plasencia.

Xxii De hecho, sobre este asunto trata la película documental “La moral del vampiro” del director José Ramón Rebollada, estrenada el 25-10-2019.

Xxiii La autopista de peaje AP-51 supuso una “estafa política” a los ciudadanos de Ávila (y otro tanto ocurrió con la AP-61 para Segovia); pero no hay que olvidar que para conseguir que ese engaño cuajara fue necesaria la colaboración muchas personas e instituciones, bien por acción bien por omisión: Ayuntamiento de Ávila, Diputación Provincial, CONFAE, FECOPA, entre otras.