Momentos festivos de otra época - por María Yolanda González

Siguiendo mi lectura de las Ordenanzas Municipales de la villa de El Espinar del año 1887 depositadas en el Archivo de este lugar, nos trasladamos al siglo XIX y nos adentramos en la celebración de los domingos, Carnaval y Semana Santa.

Durante los domingos, no se podía trabajar, excepto las profesiones u oficios del servicio público y privado necesarios, de tal manera que si algún trabajo era necesario terminarlo, se pedía permiso al alcalde previa autorización de la autoridad eclesiástica.


En Carnaval, se permitía andar por las calles con disfraces y máscaras hasta el anochecer, desde ese momento se prohibía utilizar la máscara.

Con respecto a la vestimenta no se podían usar disfraces alusivos a altos cargos de funcionarios, miembros del ejército y de órdenes religiosas, no se permitía llevar armas, arrojar agua a nadie, harina u otros objetos que pudieran ensuciar o causar daños.


Durante la Semana Santa se prohibían actividades que causaran ruido, como bailes, comedias y juegos de pelota sobre todo desde el Jueves Santo hasta el Sábado Santo. Las calles durante las procesiones debían estar muy limpias y regadas y por otro lado las personas que estuvieran por donde se celebraban las procesiones tenían que tener la cabeza descubierta durante el trayecto, se abstendrían de fumar, de hablar en voz alta y de hacer cosas contrarias a esas ceremonias sagradas.


Todos estos hechos nos revelan cómo se vivía en esa época, donde la religiosidad era imperante en la vida de los ciudadanos.

María Yolanda González jefe del archivo municipal de El Espinar.