EL ESQUILEO A TRAVES DE LAS CAÑADAS REALES (CAÑADA DE LA VERA DE LA SIERRA)

Texto: José Ramos Moreno

La MESTA fué una Asociación de Pastores que controlaba hasta el más nimio detalle la ganadería lanar trashumante en la Corona de Castilla, durante la Edad Media y la Edad Moderna. Esta Asociación, reconocida por Alfonso X el Sabio, tenía atribuciones sobre todos los ganados
trashumantes del Reino. Los rebaños de ovejas efectuaban largos recorridos a través de unos caminos especiales, -las cañadas- de cuyo cuidado también se encargaba la MESTA. Una reglamentación estricta, aseguraba el buen funcionamiento de las "cañadas". Su anchura máxima cuando cruzaba tierras de cultivo, era de 90 varas castellanas (1 vara=835 mm. y 9 décimas). Pero no había límite cuando pasaba por baldíos o montes comunales. No todas tenían la misma importancia. Había unas rutas principales, que aseguraban el desplazamiento del ganado a larga distancia, y otras secundarias, denominadas de varias formas (ramales, cordeles, etc.).



Las cañadas principales eran cuatro: LEONESA, SEGOVIANA, SORIANA y CONQUENSE. La CAÑADA SEGOVIANA, partía de tierra de Camero (Rioja) y avanzaba, hacia el SUR siguiendo tres rutas fundamentales que estaban enlazadas entre sí por frecuentes cordeles transversales y que convergían en territorio segoviano:
UNA pasaba por tierras de Burgos, Palencia y Valladolid. OTRA, pasaba por Lerma y Aranda de Duero. Y la tercera por Soria, Almazán, Sigüenza, Buitrago y El Escorial.



A mediados del siglo XVIII, había en los pueblos serranos de Segovia, entre ellos El Espinar, unos 36 establecimientos de esquileo, también denominados RANCHOS en los que que se esquilaban alrededor de 700.000 cabezas de ganado merinas trashumantes, la mayor parte pertenecían a ganaderos forasteros, aunque también los rebaños segovianos significaban un contingente apreciable.
La razón que explica esta concentración de esquileo radica en que por el término de los pueblos de la sierra segoviana discurría la CAÑADA DE LA VERA DE LA SIERRA, importantísima vía pecuaria situada estratégicamente en el centro del dispositivo de "CAÑADAS" de la gran trashumancia castellana, la cual conectaba transversalmente a la altura de la vertiente septentrional del Sistema Central y cuantas "CAÑADAS" bajaban de NORTE A SUR, y además estaba a medio camino entre las dehesas de invernadas de la MANCHA y EXTREMADURA y los agostaderos de las montañas septentrionales de la cuenca del DUERO.


Las CABAÑAS DE REBAÑOS pertenecientes al SUR, solían alcanzar la GANADA DE LA VERA DE LA SIERRA en los primeros días del mes de Mayo y se iniciaban las operaciones de esquileo.
Mientras duraban éstas, el ganado pacía en los pastizales próximos a los RANCHOS. Puede imaginarse el impacto que para los pueblos segovianos, como ejemplo El Espinar, significaba la época del esquileo. Los opulentos dueños de los rebaños, generalmente miembros de la nobleza, solían residir con su familia en la población durante el tiempo que duraba el esquileo, por lo que se construían Palacios Rurales o Ranchos en los que colocaban sus blasones, como por ejemplo el de LOS MARQUESES DE PERALES en El Espinar.

Estos RANCHOS, eran imponentes y complejos edificios con multitud de dependencias distribuidas con gran racionalidad en función de las tareas a realizar. Estancias espaciosas donde los esquiladores trabajaban a las órdenes de los CAPATACES los cuáles a su vez las recibían del dueño del ganado. (Bache o sudadero), pieza angosta y cerrada en la que se introducían las cabezas lanares para que sudaran y así resultara más fácil esquilarlas. (Lonjas), almacenes donde se apilaban los vellones. (Peguera) con su chimenea para calentar la pez con que se marcaba el ganado recien esquilado. (Refertorio) donde comían los esquiladores, el dormitorio y la panadería.

Además contaban en su planta superior con piezas relativamente confortables donde se albergaban con comodidad el dueño del ganado y su familia durante el esquileo, entre ellas había un oratorio, ubicado de forma que los esquiladores pudieran seguir la misa desde el Rancho los días festivos sin tener que dejar su labor. El personal que se reunían en los esquileos eran muchos, casi todos ellos vecinos de los pueblos. Los más numerosos eran los esquiladores, y se ajustaba el salario convenido con comida abundante por cuenta del dueño del ganado quién entregaba por cada diez esquiladores una res y abundante vino.

Además de esquiladores, se ajustaban los recibidores o aportadores, velloneros, apiladores, ligadores, moreneros, echavinos, pelambreros, y según en que Rancho, tejedores, tundidores, abataneros, cardadores, etc.



En Segovia se esquilaban las reses -al estilo segoviano-, separando el vellón las diferentes calidades de la lana y apilándolas según sus clases, y no a vellón redondo que era práctica usual en otras zonas en que se mezclaba las diferentes calidades de lana producida por una misma res. Este corte contribuía a la estimación de la lana. Inmensos rebaños de ovejas se contaban en los términos segovianos cuya lana fina servía de base a las fábricas pañeras, atrayendo gente de toda España.

Segovia en el siglo XV era una gran colmena activa e industriosa, que irradiaba los mejores paños fabricados por toda España, Gran parte de Europa y América más tarde. Durante el siglo XVI, continuó pujante esta industria en Segovia que proporcionaba a la ciudad grandes beneficios a cuyo influjo, Segovia se transformó poblándose de edificios suntuosos. Posteriormente la ganadería lanar segoviana experimentó una disminución más o menos intensa.

La ganadería trashumante descendió a partir del año 1820 y las lanas merinas castellanas se vieron desplazadas del mercado internacional por otras lanas procedentes sobre todo de Sajonia (Alemania), que fueron preferidas por su calidad. A consecuencia de ellos muchos ganaderos trashumantes segovianos se arruinaron. Con esta decadencia de la trashumancia casi todos los esquileos o Ranchos se han convertido en ruinas, como en el caso del PALACIO RURAL DE LOS MARQUESES DE PERALES en El Espinar.


Por último y tras la Orden Real de 31 de Enero de 1836 el CONCEJO DE LA MESTA es sustituído por la Asociación General de Ganaderos. El Concejo era ya una institución sin vitalidad, aproximadamente 50 años de progresivo debilitamiento. Esta ORDEN REAL no hizo sino reconocer la muerte de la MESTA.

Texto: José Ramos Moreno