Víctor Espinós Moltó (1871-1948) y El Espinar

¿Quién era Víctor Espinós?

 Víctor Espinós Moltó (1871-1948)  (Fuente)

Víctor Espinós fue una persona polifacética, se licenció en Derecho en la Universidad de Madrid, pero también estudió piano y armonía en el Conservatorio. Su labor intelectual fue muy amplia y abarcó diversos géneros. Fue periodista, reportero, crítico musical, traductor, conferenciante, autor de cuentos, obras de teatro y poesía, y bibliotecario.

Comenzó su carrera periodística en El Español en 1898. A finales de 1902 entró a formar parte de la redacción de La Época como reportero de Palacio, labor que compagina con corresponsalías en otros periódicos del país. Escribió crítica musical para distintos diarios a lo largo de su vida e hizo de ello su especialidad.

Colabora, a partir de 1907, en Lectura dominical, publicación semanal, órgano del Apostolado de la Prensa; cuando realiza crítica teatral sus crónicas aparecen rubricadas por su alter ego P. Caballero (Perfecto Caballero). En 1916 publica una recopilación de su labor en esta revista que lleva por título Diez años de crítica teatral (1907-1916).

Dictó conferencias sobre los más diversos temas y en distintas ciudades españolas. En su afán de divulgador musical ofrece conferencias ilustradas con música interpretada al piano.

En 1913 publica su colección de cuentos infantiles Pues, señor…, un libro con narraciones y lecturas con un objetivo pedagógico. El libro es muy elogiado en la prensa del momento y el Ministerio de Instrucción Pública lo declara por Real Decreto libro de texto para lectura en las Escuelas.

A principios de 1918 sale a la venta Alfonso XIII y la guerra: espejo de neutrales, en el que Espinós ensalza la actividad del monarca como representante de un país neutral durante la Primera Guerra Mundial. Hay numerosas referencias a esta publicación y a las conferencias que ofrece Víctor Espinós sobre el tema en la prensa de todo el país. Para mostrar su gratitud, el rey le concede la Encomienda de número de la Orden Civil de Alfonso XII ese mismo año.

Cuando en 1919 Víctor Espinós realiza la solicitud para la creación de la Biblioteca Musical al Ayuntamiento de Madrid contaba 48 años de edad y llevaba 17 trabajando para el municipio. Desde 1902 estuvo empleado como Escribiente de Tenencias de Alcaldía en distintos distritos de la ciudad, aunque en 1918, dada su trayectoria intelectual, se le asigna al servicio de la Biblioteca Municipal y Hemeroteca. Es entonces cuando Espinós comienza a trabajar en la Biblioteca Circulante Literaria, labor que quiso completar poniendo también partituras e instrumentos en manos de la ciudadanía para cumplir el objetivo de que ninguna vocación musical se perdiera por falta de recursos económicos. En estos primeros años al frente de la Biblioteca Musical comienza su investigación sobre las obras musicales inspiradas en Don Quijote de la Mancha, a la vez que inicia la tarea de recopilar esas partituras para la Biblioteca. Como resultado de su trabajo publica en 1933 Las realizaciones musicales del Quijote, primera de sus obras entorno a los Quijotes musicales, a la que luego le seguirán otras en la década de los 40.

Don Alberto Alcocer imponiendo la medalla de Madrid a Don Víctor Espinós por sus bodas de oro como crítico musical, en presencia de Manuel Machado.

Una singularidad en la obra creativa de Víctor Espinós va a ser la realización de retablos, género del que se le considera creador. Son obras teatrales, de evocación histórica, que sirven para retratar determinados pasajes de la historia de España de la mano de personajes populares. Entre los compositores que colaboraron con Espinós poniendo música a sus retablos encontramos a Joaquín Turina, Julio Gómez, Conrado del Campo, Arturo Saco del Valle o Salvador Barcarisse. En los años 20 algunos de sus retablos se estrenan en el Teatro Real de Madrid.

Víctor Espinós se jubila como funcionario del Ayuntamiento de Madrid en 1941 al cumplir los 70 años, aunque el escrito de apoyo para que siga al frente de la Biblioteca es firmado por numerosos profesionales de la música que confían en su capacidad para seguir adelante con su gran proyecto.

Tras su jubilación, Víctor Espinós inicia una década muy productiva desde el punto de vista de la investigación musicológica. En 1941 se publica su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de la que había sido nombrado miembro el año anterior, España en la música universal, contestado por Joaquín Turina. En 1942 sale de la prensa El maestro Arbós (Al hilo del recuerdo), que todavía se considera hoy obra de referencia en el estudio de este músico. Le siguen en 1946 la publicación de El Quijote en la música y la música en el Quijote, El Quijote en la música universal y El Quijote breviario de amor en 1947.

Estos últimos años de su vida son también los de los honores y reconocimientos. En 1945 se celebran sus bodas de oro en la prensa y se le tributan distintos homenajes. Recibe la Medalla de Plata de la ciudad de Madrid y la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio.

Víctor Espinós y El Espinar

Aunque Espinós tenía su residencia habitual en Madrid, era un asiduo a los veranos en la localidad de El Espinar. Tenía muchos contactos en el mundo de la prensa, ya que escribió artículos de crítica musical en diarios de la época como La Época (1), Madrid, ABC, Ya, lo que le sirvió para promocionar un festival benéfico en Segovia y en Madrid. Así, prácticamente todas las revistas gráficas de la época: Nuevo Mundo, La Esfera, Blanco y Negro, Mundo Gráfico y La Hormiga de Oro, hicieron un reportaje sobre la LA BODA SERRANA 

El domingo 24 de agosto de 1924, en El Espinar se realizó un gran festival que consistía en la recreación de una boda serrana al estilo de cien años antes. El director y organizador de todo el acto fue D. Víctor Espinós Moltó, que tenía entonces 53 años, con la colaboración del Ayuntamiento de la localidad y el objetivo era sacar fondos para la reconstrucción de la iglesia parroquial. (fuente)

Por otro lado, gracias a la amistad que tenía con Eusebio Fernández Ardavín logró grabar una película muda siendo guionista el propio don Víctor, y la fotografía a cargo de Armando Pou, que se tituló Una boda en Castilla (considerada con un gran valor documental etnográfico).

María Yolanda González Gómez, Jefe del Archivo Municipal nos contaba que "En el año 1922 durante la sesión plenaria del 24 de Septiembre, los Señores Concejales acordaron poner el nombre de Víctor Espinós Moltó a las calles situadas en el sitio del Cabezuelo, por sus buenos servicios hacia la población. Dicho acuerdo tras la proclamación de la Segunda República en el año 1931 se ratificó por el pleno de 16 de Julio. Pero el seguimiento a esa calle se siguió haciendo años después, y así en el Pleno de 6 de Enero de 1932, “se acordó seguir manteniendo el nombre de esa calle por su cooperación de una manera notable en la creación e institución de las Mutualidades Escolares, importante obra social”, elevando  el carácter pedagógico de la enseñanza a su primera magnitud. Su vinculación con El Espinar fue tal que desde el año 1926 se hizo una vivienda de segunda residencia en este entorno. Contribuyó con sus donaciones de libros al nacimiento de la biblioteca de El Espinar cuando empezaba a nacer, impulsando pues, su creación, además de trasladar su idea de biblioteca circulante  al antiguo kiosco del Parque Cipriano Geromini en la época de verano. Artífice de representaciones teatrales en el municipio y de otros extremos, justifican el cariño que le dispensó este municipio."

Editó libros relacionados con el municipio como "El órgano de El Espinar" y "La emperatriz en la villa. en 1969, obra que se representó en la Plaza de Toros, así como gran cantidad de artículos en los que alardeaba de la calidad de la gente de El Espinar, su naturaleza y de nuestra imponente iglesia. 

Uno de los muchos artículos que publicó en prensa estaba dedicado a la Iglesia de San Eutropio, y en especial, a su órgano. Podéis verlo aquí 

Aprovechaba el más mínimo resquicio para presumir de su pueblo adoptivo, su ayuntamiento o sus amigos funcionarios. En este artículo de 1930 en el diario manchego EL CASTELLANO sobre fiscalidad, habla del secretario de la época. 

En definitiva, D. Víctor, personaje célebre vinculado con El Espinar que quiso y cuidó de El Espinar, su historia y su patrimonio arquitectónico y cultural, que merece ser recordado siempre.