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La Batalla de El Espinar y la foto más antigua.

Hoy os vamos a contar una curiosa noticia de hace 122 años, que relata lo acaecido en nuestro pueblo y sus alrededores durante unas maniobras militares. Estas maniobras y el reportaje gráfico posterior, dieron pie a lo que hoy puede ser LA FOTO MAS ANTIGUA DE EL ESPINAR. En esta foto, que hemos mejorado, se ve a los militares reunidos en lo que hoy sería la plaza de La Corredera el día de su llegada esperando alojamiento. Se distinguen las torres de la iglesia, hoy algo diferentes. Se fotografiaron otros lugares que no logramos reconocer. A continuación trascribimos el reportaje y las fotos de gran valor histórico.

Esperamos que disfrutéis tanto como nosotros de estas historias con solera que vamos encontrando en las hemerotecas. Un Saludo.

LA FOTO MAS ANTIGUA DE EL ESPINAR (CLIC PARA AMPLIAR)

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LA BATALLA DE EL ESPINAR por Luis Bermejo, año 1894
Las maniobras militares del primer cuerpo del ejército en los altos de Guadarrama y El Espinar. octubre de 1894.


A la cabeza el general López Domínguez, ministro de la Guerra, y el general Bermúdez Reina, comandante en jefe del primer cuerpo de ejército, como organizadores que han sido del brillante simulacro tan pronto concebido como ejecutado, y en el cual toda la labor directiva, desde la elección del terreno hasta el supuesto táctico, ha merecido elogios de parte de los cronistas militares que acudieron a la batalla de El Espinar. 

Respecto al trabajo de las tropas, al celo de los oficiales, a la perfección con que se ha llevado a cabo todos los servicios auxiliares del ejército, más elocuentes que nosotros son las fotografías y apuntes del natural que publicamos, y en los cuales, por modo gráfico, se manifiesta cuanto y como se ha trabajado por nuestro ejército en las cimas y faldas de la cordillera que separa las dos Castillas.


Ya son los sufridos cazadores entrando en El Espinar como para un desfile, cuando llevaban en el cuerpo leguas y más leguas de camino, y una vez en el pueblo, en vez de entregarse al descanso inmediato, prepárense a la batalla del día siguiente con alegres bailoteos en la plaza, a los sones de la charanga del batallón; ya es la brigada Franch poblando de caballos toda la sierra, explorando el Guadarrama, sirviendo de guía y seguridad al ejército en el penoso servicio de vanguardia. 

llegada de la una sección de ingenieros a El Espinar.

De un lado, la artillería realizando movimientos que por su rapidez precisión llamaron la atención de los generales; de otro, el cuerpo administrativo atendiendo a todos los servicios y provisiones con sus secciones montadas, que diariamente salían de El Espinar para racionar y municionar puntualmente a los diversos cuerpos diseminados en el campo de batalla. Los ingenieros, militares han practicado con notable acierto las importantes y varias funciones que están a su cargo, según puede verse en nuestras fotografías y dibujos
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Ya es el ágil soldado trepando a lo alto de un pino para tender un cable telegráfico en pocas horas; ya es el mismo telégrafo, pero aplicado en otra forma, allá donde el tendido del alambre es imposible. Nos referimos al telégrafo óptico, que sin interrupción y con gran utilidad práctica funcionó en las maniobras, con estación central en El Espinar, y dos más, una en Navas de San Antonio y otra en el sitio llamado el León, que allá en lo alto del Guadarrama sirve de límite a las dos Castillas.

Publicamos también una fotografía instantánea de la comisión nombrada por la Escuela Superior de Guerra para asistir al combate. Nuestro primer Centro de instrucción militar no podía faltar en modo alguno a estas operaciones, que constituyen la mejor de las prácticas para los oficiales alumnos. En el acto de ser sorprendidos por nuestra máquina fotográfica, están recorriendo el campo de maniobras el día del combate. 

Las artillería "enemiga" haciendo etapa en El Espinar. (podría ser la calle real)

Por las vistas que damos de El Espinar, Galapagar, Vegas de Matute y otros pueblos, verá el lector la clase de alojamiento que han tenido las tropas, a pesar de lo cual de otras fatigas de esta corta, pero dura campaña, el estado de salud del soldado ha sido perfecto, y constante su animación y alegría, puestos tan prueba a en rudas y fatigosas marchas. Ofrecemos también a nuestros lectores un grupo fotográfico de la artillería enemiga ósea del 5º regimiento montado, que, viniendo por Otero Herrero, simulaban, querer forzar el paso de la sierra; los soldados van en traje de maniobras, para distinguirse de las fuerzas defensoras del puerto.

La mayor parte de nuestras vistas fotográficas están tomadas en El Espinar, verdadero centro de las tropas y residencia de los corresponsales de Madrid durante los días de maniobras. El Espinar es un pueblo relativamente grande, rico y animado.


Sus habitantes guardarán eterno recuerdo de los días en que han sido visitados por las tropas. El casino ha estado abierto todos los días a los jefes, oficiales y turistas; en la plaza no han cesado de tocar las bandas militares; uniformes de las diversas armas destacaban sobre el tono gris de las casucas con todos los colores de la paleta más rica; asistentes, ordenanzas y aposentadores corrían de un lado para otro; los toques de llamada y provisiones mantenían alerta a la población militar, y en las afueras del pueblo, como si fuera cierta la proximidad de un terrible enemigo, los centinelas daban el alto a cuantos intentaban la entrada en El Espinar.

El sitio escogido para la batalla no podía ser más a propósito para el caso. El cerro Estepar, base de operaciones, está situado muy cerca de El Espinar, entre la Garganta y el Portachuelo, donde está la carretera de Segovia, por donde se supone que quiere penetrar en El Espinar a la izquierda, entre Estepar y la mencionada carretera, se encuentra la finca del Marques de Perales, donde apoyaba su vanguardia el ejército. También a la izquierda se encuentran las carreteras de Ávila y Coruña y el monte Caloco, mientras a la derecha forman amplio semicírculo las montañas.



Desde el sitio llamado “los Pajares”, ocupado por el cuartel general divisábase perfectamente todo el campo. En las cinco o seis horas que duró la supuesta acción, desde el amanecer hasta el mediodía, es donde pudieron admirarse las condiciones de nuestro ejército, y sobre todo la admirable resistencia del soldado.

Ingenieros tendiendo cable de telegrafo en ARROYO MAYOR
Tendiendo cable de telégrafo 
Para ejecutar cualquier movimiento subían los cañones agrias pendientes, como si fueran arrastrados por águilas; allá donde lo permitía el terreno, lanceros y dragones daban cargas capaces de detener en su movimiento de avance a cualquier ejército real; el soldado de infantería, el sobrio e incansable soldado español, saltaba zanjas y vericuetos, se agrupaba en pelotones o se diseminaba en guerrillas como tropa descansada y fresca, cuando las marchas forzadas, el sueño voluntariamente rehuido, la propia debilidad del estómago, doblan pesar sobre sus cuerpos mucho más que la abotagada mochila y la manta cruzada en bandolera.

Más éste fue, y este será siempre el soldado español. Con material o sin él, mejor o peor dirigido, bien o mal alimentado, ni conoce la fatiga ni siente el cansancio, ni busca más recompensa que un poco de jaleo en la plaza y un aire popular en la banda del regimiento, para sacudir con el bailo el polvo de la batalla.


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